Lo que echamos de menos de CompUSA no son las specs, sino el pasillo
Un vídeo de un CompUSA de Nueva York en noviembre de 2000 despierta nostalgia, pero lo que se perdió es la estantería compartida donde PC beis y Mac competían cara a cara.
Imagen generada con IA
¿Va de verdad la nostalgia tecnológica retro sobre el hardware? Mira imágenes antiguas de tiendas de informática y quizá concluyas que nunca fue así.
El detonante es una publicación de Reddit en r/crtgaming titulada "You're Inside CompUSA in NYC (Real November 2000 Footage)". Quien la publica bromea con que no hace falta una flecha roja señalando el monitor para saber que se grabó en noviembre de 2000.
Esa es toda la documentación que tenemos sobre el vídeo, y no vamos a fingir que sabemos más de lo que contiene. Lo que sí podemos hacer es usarlo como punto de partida. Porque la pregunta interesante no es qué había en las estanterías, sino que todo estaba en las mismas estanterías.
La tienda era el comparador
Las especificaciones de cualquier procesador de principios de los 2000 están hoy a una búsqueda de distancia y, en nuestra opinión, no son la razón por la que un vídeo así emociona. Lo que importa es el tipo de espacio que construyó CompUSA: uno en el que plataformas rivales compartían suelo. Según company-histories.com, hasta 1990 las líneas de producto de CompUSA eran en gran parte clones de IBM, y en 1991 convenció a Apple para que permitiera distribuir el Macintosh a través de la cadena, algo que Apple nunca antes había autorizado con los grandes descuentos. Compaq llegó poco después.
Construir un terreno neutral es toda una hazaña. En nuestra opinión, ese terreno neutral es la pieza perdida. Una tienda de fabricante actual te muestra una sola visión del mundo, y un marketplace online te enseña una lista ordenada. Ninguno deja que un crío pase de una torre beis a un iMac de colores y se haga una opinión a ojo.
Antes se descubría por casualidad
La retrospectiva de Headcount Coffee describe las tiendas como interminables, con software en caja, placas base en bolsas antiestáticas y torres de PC zumbando sobre las mesas de exposición. También señala que el modelo atraía a clientes que preferían tocar y probar el equipo antes de comprarlo. Son los detalles que importan. Recorrer una pared de software significa toparte con cosas que no buscabas.
La compra online está optimizada para lo contrario. Llegas sabiendo lo que quieres, un motor de recomendaciones te lo confirma y la caja llega a casa. Eficiente, sí. Pero defenderíamos que el descubrimiento accidental es como mucha gente acabó metida en la programación creativa, el cacharreo y el mundo de la demoscene, con máquinas llevadas más allá de sus límites: veías algo funcionando y querías saber cómo. No podemos demostrar esa cadena causal a partir de la documentación, así que tómalo como una corazonada nuestra, pero encaja demasiado bien con la nostalgia como para ignorarla.
La nostalgia no debe absolver a la economía
Nada de esto significa que debamos idealizar la cadena. El modelo era frágil. Headcount Coffee habla de márgenes estrechos y precios del hardware en caída constante y, según informa BGR, competidores como Best Buy apostaron con más fuerza por los ordenadores mientras Amazon y Newegg hacían más fácil y barato montarse el propio equipo. Headcount Coffee añade que el servicio era irregular: algunas tiendas tenían personal formado y otras, colas largas y poca experiencia. Los pasillos eran mágicos en parte, sospechamos, porque recordamos las buenas visitas.
El declive también fue lento. Según Wikipedia, CompUSA llegó a tener al menos 229 tiendas en su apogeo, empezó a cerrar las de "bajo rendimiento" en 2006 y en 2008 solo le quedaban 16 para vender a Systemax. La marca se integró en TigerDirect en 2012. El lugar que echamos de menos desapareció mucho antes de que llegara la nostalgia.
Veredicto: conservar la sala, no solo la máquina
Las comunidades retro son excelentes salvando software, emulando chips antiguos y restaurando monitores CRT. Son tareas valiosas. Pero un simple paseo grabado por una tienda nos recuerda que el contexto de la informática también es un artefacto histórico, y probablemente mucho más perecedero que una placa base. Imágenes como estas, que seguramente nunca estuvieron pensadas para convertirse en historia, quizá sean el único testimonio de cómo la gente conoció realmente estas máquinas.
Así que nuestra recomendación es sencilla. Si tienes vídeos antiguos de tiendas, cintas de la videocámara familiar o paseos por centros comerciales, digitalízalos y compártelos. Y si quieres probar la experiencia hoy, busca una tienda física que siga abierta y recórrela sin lista. BGR señala Micro Center como un lugar donde comprar en persona. Las especificaciones siempre estarán online. Lo que hay que rescatar es el pasillo.
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