El Slurptop demuestra que un cyberdeck solo mola si se usa de verdad
Creemos que muchos cyberdecks se construyen para ser fotografiados. El Slurptop, un portátil con baterías de herramientas pensado para trabajar, apunta a la mejor idea de la escena maker: una máquina que se usa.
Imagen generada con IA
¿Cuántos cyberdecks has visto en los que te imaginarías a alguien escribiendo un correo? No posando junto a ellos, ni grabándolos para una miniatura, sino sentándose a trabajar una jornada entera. La pregunta es algo injusta, y precisamente por eso el Slurptop merece una columna.
Un cyberdeck pensado para trabajar es más raro
Hackaday describe dos tipos de cyberdeck: el que se hace por diversión y se rige únicamente por la «regla de lo cool», y el que está diseñado para hacer trabajo práctico. El Slurptop, de Slurpburgers, pertenece al segundo grupo. Es un portátil a medida con un teclado mecánico ergonómico y un trackball, alimentado por baterías de herramientas eléctricas. Según Hackaday, la batería dura unas cuatro horas, y cambiarla es fácil, pero no se puede hacer en caliente.
A diferencia de muchos decks caseros, que se construyen sobre placas Raspberry Pi, TechPowerUp señala que este usa un AMD Ryzen 7 7730U sin recortes. Hackaday describe la máquina como un MiniPC GMKtec con arquitectura x86.
El atrezo es la parte fácil
Construir algo que parezca el decorado de una película ciberpunk es, siendo francos, el camino fácil. Cables a la vista, una pantalla diminuta y unas cuantas piezas luminosas quedan muy bien en foto y le piden poco a la máquina. Nadie tiene que comprobar si el teclado es cómodo después de tres horas o si la batería aguanta una mañana.
El trabajo real es un juez más duro. Deja en evidencia cada concesión. El Slurptop tiene algunas, y Hackaday es sincero al respecto: no se puede cambiar la batería en caliente y solo se carga con el cargador de fábrica, no dentro del propio equipo. Esos defectos nos parecen tranquilizadores. Un objeto de atrezo no tiene defectos dignos de mención, porque nadie depende de él. Una herramienta tiene fastidios porque alguien convive con ella.
Hay que ser justos con la otra postura. En las propias páginas de Hackaday hay proyectos como el TN Deck en una lata de Altoids, que el sitio describe como hecho por amor al arte, y cuyo creador admite que las teclas tienen poco recorrido y que la ergonomía no es la mejor. Es una preciosa pieza de artesanía. La regla de lo cool no es ningún pecado, y las piezas diminutas y poco prácticas suelen ser donde aparecen los trucos más ingeniosos, como la guía de taladrado impresa de ese proyecto. Nuestra queja es más concreta: cuando es lo único que celebra la escena, la palabra «cyberdeck» deja de significar nada.
Por qué las baterías de herramientas son la idea más lista
Lo más interesante no es el chip Ryzen, sino la batería. Hackaday sugiere que esto acerca el Slurptop al sentido de la palabra en Neuromante, con su aire de «montar con componentes comerciales según la necesidad», y dice que no recuerda un cyberdeck hecho antes con baterías de herramientas.
Nosotros iríamos un paso más allá, como opinión: un formato de batería que ya existe en talleres de todas partes es una respuesta más honesta a la portabilidad que un pack a medida. Está estandarizado, es sustituible y probablemente ya esté en el garaje del maker. El módulo SAI que se usa para pasar a la corriente de la pared sigue la misma lógica: tomar prestadas piezas probadas y atornillarlas juntas. Esa es la verdadera actitud ciberpunk: rebuscar, no maquillar.
El autor de Hackaday también se pregunta por qué los portátiles dejaron de llevar teclados mecánicos y trackballs. Compartimos la duda. Los periféricos de entrada del Slurptop se elogian como gloriosos, y el trackball es un pequeño hack hecho con las tripas de un ratón gaming viejo. La lección, creemos, es que una máquina personal puede moldearse en torno a tus manos y no en torno al objetivo de delgadez de un fabricante.
Una Pi no es el objetivo, ni tampoco el Ryzen
Nada de esto va contra la Raspberry Pi. Existe una guía oficial, y TweakTown informó de que Raspberry Pi publicó una guía paso a paso de Brian Corteil para un cyberdeck portátil y resistente a la intemperie con una Raspberry Pi 5. Una Pi es una base perfectamente sensata para muchas tareas. El Slurptop simplemente demuestra que el chip debe seguir a la tarea. Si tu trabajo necesita x86 y potencia real, una placa de mini PC es la elección honesta.
Ese es el veredicto que daríamos a cualquiera que empiece un proyecto: decide primero qué vas a hacer con él cada día y luego elige las piezas. Si no sabes nombrar el trabajo, probablemente estés haciendo un objeto de atrezo, y no pasa nada, pero llámalo así.
Las cuatro horas de batería del Slurptop y su carga incómoda no convencerán a todo el mundo, y el propio Hackaday dice que no todos aprobarán cada decisión de diseño. De eso va construir lo tuyo. Lo que la escena debería copiar no son las baterías de herramientas ni el trackball. Es la disposición a hacer algo que te va a fastidiar un martes, porque lo usaste el lunes.
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