Informática retro
Redacción Scene & Code
Informática retro

Reconstruir un PC de 1996 es una protesta silenciosa contra el hardware a precio de IA

El montaje nostálgico de un youtuber, con jumpers y un disco de 2 GB, es más que sentimentalismo: es una retirada racional de un mercado donde la IA encarece memoria, GPU y almacenamiento.

Publicado
24 de octubre de 2026
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4 min
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Imagen generada con IA

¿Qué dice del mercado de los PC que montar un ordenador de 1996 parezca la opción sensata? No la más rápida, ni la más lista según ningún benchmark. La sensata.

Esa es la pregunta que se esconde en un vídeo del youtuber TrashBench. Según informa Tom's Hardware, recreó el primer PC que le compraron sus padres en 1996, el que usaba para jugar a The Need for Speed: Special Edition: un Pentium MMX a 200 MHz sobre una placa base Epox, 32 MB de RAM, un Western Digital Caviar de dos gigabytes, una Sound Blaster 16 y, con el tiempo, una Matrox Mystique 3D. El artículo plantea todo el proyecto como una huida de un mercado tecnológico donde la memoria, las tarjetas gráficas y ahora el almacenamiento se están "volviendo imposibles de conseguir" y la IA está en todas partes.

La nostalgia es la coartada; el precio, la trama

Decir que esto es un viaje nostálgico es exacto y también un poco perezoso. La gente siempre ha reconstruido las máquinas de su infancia. Lo nuevo es el momento, y creemos que el momento es el argumento.

Piensa en cómo es hoy comprar un PC moderno. Un análisis de mercado del minorista Magic Micro (un vendedor, así que conviene leerlo con cautela) afirma que el precio contractual de la DRAM subió en torno a un 170 % acumulado a mediados de 2026 y que los analistas esperan que las GPU terminadas suban entre un 20 y un 30 %. También cuenta que el consejero delegado de Intel ha dicho que un alivio real quizá no llegue hasta 2028. Son afirmaciones de una fuente interesada, pero encajan con el ánimo de toda la cobertura.

En ese contexto, una máquina conocida, con cada pieza entendida, no es un paso atrás respecto al futuro. A nuestro juicio, es una cobertura de riesgos. Cuando lo nuevo cuesta más y lo viejo es predecible, a un aficionado se le puede perdonar que deje de correr tras la última novedad.

Los jumpers son la clave

El detalle que más nos ha llamado la atención son los jumpers. La placa base exigía configurarlos a mano para la velocidad y el voltaje de la CPU, y Tom's Hardware señala que se podía achicharrar el procesador si te equivocabas. El disco duro también necesitaba un jumper para limitar su capacidad, porque las BIOS y las controladoras de la época no podían direccionar más.

Suena a engorro, y lo era. Pero fíjate en lo que implica: cada limitación era visible, física y modificable por ti. Podías señalar lo que decidía cómo se comportaba la máquina. Compáralo con el hardware actual, donde, tal como lo vemos, el precio y el suministro se deciden muy arriba, en contratos de centros de datos que nunca verás.

Esto es lo que los aficionados valoran de verdad y rara vez dicen en voz alta: una máquina comprensible. No es nostalgia de lo lento, sino de lo legible. Un ventilador de 40 mm que basta, sin refrigeración de la caja porque no hace falta, un disco lo bastante ruidoso para saber que trabaja. La máquina se explica sola.

Hay que tener cuidado de no idealizar. El mismo artículo admite que la S3 Trio32 no tenía capacidad 3D, que la Matrox era de "calidad dudosa" y que el joystick hubo que cambiarlo a los seis meses más o menos. Nadie debería fingir que 1996 fue una edad de oro de la fiabilidad. No lo fue.

El impuesto de la IA es un coste cultural, no solo económico

Aquí empujaríamos la tesis un poco más. El dinero importa, pero el daño más profundo es a la sensación de que un PC es algo que puedes montar tú. Una fuente, shattered.io, sostiene que los centros de datos de IA podrían absorber en torno al 70 % de la producción de memoria de gama alta este año (una estimación del sector, y la página no tiene fecha, así que tómala como una cifra aproximada). Aun así, la dirección es plausible.

Cuando la pieza que más necesitas compite por el suministro con los grandes proveedores de nube, montarte tu propio PC corre el riesgo de ser menos una forma de ahorrar y más una manera de pagar un sobrecoste por el privilegio. Eso invertiría el viejo trato que hizo de la escena DIY lo que es. Es lógico que la gente mire atrás.

También encaja con lo que la gente del retro y de la demoscene siempre ha sabido: las limitaciones son un espacio creativo. Unos 32 MB de RAM fijos y un disco de 2 GB obligan a tomar decisiones que los recursos ilimitados nunca exigen. No nos sorprendería que más gente lo descubriera.

Nuestro veredicto

No leas este vídeo como un encogimiento de hombros triste ante el presente. Léelo como una señal. Si estás harto del mercado, un montaje fiel a la época es una protesta instructiva y bastante alegre: apostamos a que aprenderás más sobre cómo funciona un ordenador en una tarde con jumpers que en un año comprando piezas precintadas.

Pero seamos realistas. No cambiará los precios, y nadie va a volver a un Pentium para trabajar a diario. Lo que sí puede hacer es recordar a los fabricantes, y a nosotros mismos, que el atractivo del PC nunca fueron las especificaciones en bruto. Era que podías abrirlo, entenderlo y hacerlo tuyo. La industria debería preocuparse cuando sus clientes más fieles lo encuentran más fácil en 1996 que en 2026.

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