La nueva PEN de OM System demuestra que lo retro vende; el alma es otra cosa
La PEN resucitada es un éxito antes de que la mayoría de compradores la haya tocado, pero una carcasa nostálgica no basta. Júzgala por las fotos que te empuja a hacer, no por su aspecto.
Foto: 昼落ち / Wikimedia Commons (CC0)
¿Una cámara es retro por su aspecto o por lo que te exige? La nueva OM System PEN es el caso de prueba perfecto, y el mercado ya ha votado con la cartera por la primera respuesta.
La PEN se presentó el 9 de septiembre. Según Digital Camera World, la demanda en Japón fue tan alta que OM System Japan retrasó hasta el 28 de noviembre los envíos de las reservas del primer día. En Estados Unidos se distribuye según lo previsto, a 999 dólares. Las cuatro variantes figuraron además entre las cámaras más populares de B&H en septiembre.
La propuesta es un cuerpo compacto de aire retro con estabilización y sellado contra la intemperie IPX1, una combinación que ese medio considera difícil de encontrar a este precio. Las críticas son cálidas. Testberichte.de le da un 1,4 («sehr gut», es decir, «muy bien»). Digitalphoto.de también la califica de «sehr gut». DPReview la define como encantadora y peculiar, con una tecnología y un rendimiento algo anticuados que, a su juicio, se reflejan en el precio.
Lo retro es la parte barata
Cualquiera puede vestir el cuerpo de una cámara con un diseño nostálgico. Las cifras de reservas indican que el aspecto funciona, y poco más. Una cola de reservas mide el deseo de tener un objeto. No dice si la cámara es buena para fotografiar.
Pensamos que la lectura cínica resulta tentadora: la PEN es una silueta familiar, a un precio razonable y con un nombre famoso, una fórmula muy segura. Pero algunos detalles quizá sean más que cosméticos. La guía de compra de Digital Camera World afirma que la PEN reubica los controles para manejarla con una sola mano y viene cargada de perfiles de imagen inspirados en la película y de Art Filters. Son decisiones sobre cómo fotografías, no solo sobre cómo se ve la cámara.
El alma está en las limitaciones
La Olympus PEN-F, tal como la describía en 2018 un análisis del foro Mu-43, era delgada, con forma de tableta de chocolate, y con un objetivo fijo tipo pancake cabía en el bolsillo de una chaqueta. La limitación era el objetivo: una cámara pequeña que llevas a todas partes y que, en nuestra opinión, te hace disparar más y darle menos vueltas a todo.
Ese es el listón al que debe medirse la nueva PEN. La lista de inconvenientes de la guía es reveladora: sellado IPX1 y 4K de 8 bits limitado a 30p. A nuestro juicio, esos límites son una virtud si te orientan hacia la fotografía fija, la calle y los viajes. Solo son un defecto si querías una máquina híbrida para vídeo, y la propia Digital Camera World dice que, incluso para los estándares de OM System, la PEN no es la mejor opción para vídeo.
No todos los límites tienen encanto. Las mediciones de Fotomagazin detectaron artefactos de nitidez relativamente altos, del 13,8 %. Es un recordatorio de que parte del «carácter» puede ser procesado, y conviene mirar archivos reales antes de decidir si te convence.
Júzgala por lo que llevarías y fotografiarías de verdad
Olvida la nostalgia y hazte tres preguntas. ¿Cabe en un bolsillo o una bolsa que de verdad vayas a llevar? ¿Los perfiles de estilo película te dan un acabado que, de otro modo, tardarías horas en conseguir editando? ¿Y su disposición para una mano te lleva a hacer fotos que te habrías saltado?
Si las respuestas son afirmativas, la PEN se merece el nombre sea cual sea su estética retro. Si la comprarías sobre todo como objeto de estantería, hay formas más baratas de hacerlo.
Nuestro veredicto: el regreso parece un éxito comercial y una cámara prometedora, pero el alma no es la piel retro. Es una herramienta pequeña y contenida que te empuja hacia una forma concreta de trabajar. Cómprala por eso, espera a hacer tus propias fotos de prueba si puedes y deja que sean las imágenes las que decidan si el nombre se lo merecía.
Aún no hay temas: abre el primero.
Más noticias
MustardOS Andromeda demuestra que el alma de las consolas portátiles la pone la comunidad
Un firmware creado por la comunidad acaba de lanzar unos 1250 cambios para portátiles retro baratas. Los fabricantes deberían dejar de verlo como una amenaza y empezar a verlo como el producto.
El A1200 a 190 euros: juzga la máquina por lo que te deja hacer
Un Amiga 1200 a tamaño real por unos 190 euros es bienvenido, pero la insignia es lo de menos: apertura, posibilidad de trastear y catálogo de juegos deciden si es un Amiga de verdad.
El renacer del 110 es real, pero los clones digitales venden el aspecto, no el límite
Camp Snap y Flashback venden la silueta y el ritual de las viejas cámaras de carrete. Lo que hacía creativo al 110 era una limitación que ninguna piel sobre un sensor puede reproducir.
Si una IA no hace root a tu tele, ¿de quién es realmente la tele?
Según varios informes, Claude Opus 5.5 se niega a hacer root a smart TV. No está confirmado, pero la cuestión de fondo es si los filtros de seguridad pueden convivir con el derecho a trastear.



